70 años de Historia

El 8 de septiembre de 1944 salió a la venta el primer número de ¡Hola!, fruto del entusiasmo de unos recién casados, felices y enamorados, que tuvieron la idea de publicar una revista que recogiera “la espuma de la vida”, aquella parte de la realidad que carece de peso específico pero donde precisamente residen la belleza y la alegría.

Antonio Sánchez y Mercedes Junco, con pocos medios y mucho optimismo, fundaron ¡Hola! en la sala de estar de su casa y lograron contagiar su espíritu positivo a muchos millones de lectores.

Fueron pioneros en el género del fotoperiodismo en España, cuando debido a los problemas económicos de su pequeña y recién creada empresa se vieron obligados a renunciar a las ilustraciones de sus páginas y las sustituyeron por fotografías. Las jóvenes damas de sociedad internacional, los artistas de Hollywood, los príncipes y princesas europeos y los acontecimientos relevantes de la actualidad, como el final de la guerra mundial o la llegada del hombre a la luna, protagonizaron sus primeras ediciones.

Fueron también vanguardistas, modernos, con gran espíritu periodístico y supieron captar los cambios en los gustos e intereses de sus lectores a lo largo de los años.
De los elegantes palacios a las bodas más exclusivas, de las historias más conmovedoras a las estrellas más inolvidables, de la realidad más cercana a los grandes momentos, siempre atentos a la noticia, ejerciendo un periodismo respetuoso, limpio y de calidad, ¡Hola! se ha convertido en referente del periodismo de interés humano.

En la actualidad ¡Hola! y Hello! se editan en treinta y un países, repartidos por los cinco continentes, y su difusión alcanza los diez millones de lectores. El entusiasmo y el espíritu positivo que impulsó su nacimiento es el mismo que nos mueve cada día a todos los que hacemos ¡Hola!
Para celebrar nuestro aniversario, les invitamos a asomarse con nosotros a un divertido recorrido a través de nuestras portadas, que son ventanas abiertas al recuerdo, a la sorpresa y al asombro. Ni más ni menos que la espuma de la vida.